CAMBIA DE RITMO

Vamos a hablar algo de tenis. El más joven ganador del Open de Estados Unidos fue PETE SAMPRAS (19 años). Cuando se le preguntó el secreto de su juego, fue tajante: "Siempre he admirado a las viejas glorias del tenis (Laver, Roserwall...) y he intentado aprender de ellas".

En el día de hoy pocos jóvenes crecen con esta mentalidad: pocos son los que admiran y siguen las enseñanzas de alguien que les pueda guiar en cualquier ámbito de la vida. Muchos tenemos la tendencia a pensar que nosotros somos los que sabemos qué hacer en cada situación: los mayores están un poco anticuados y no nos van a enseñar nada ¡no son de nuestra época!

Sí esta mentalidad es peligrosa en la vida, ¡mucho más lo es en el campo espiritual! Formamos parte del Cuerpo de Cristo, y la Biblia dice que todos somos imprescindibles en él, por lo tanto, todos tenemos la posibilidad de aprender unos de otros. Debemos tener sabiduría para aprender de nuestros mayores, y admirar todo aquello que ellos han hecho. Gran parte de las lecciones de la vida quedarán oscuras para nosotros si rechazarnos el consejo de los demás.

Samuel sabía que necesitaba aprender, por eso desde pequeño vivió en el Templo al lado de Elí. Aunque era joven, no sentía vergüenza por servir a Dios en compañía de un anciano. Al igual que P. Sampras, se había dado cuenta de que se puede aprender mucho al lado de alguien que ha dedicado toda su vida a aquello en lo que tú todavía estás empezando,

Puede que a veces pienses que es un "rollo" todo lo que los mayores te dicen. Incluso puede parecerte que tus propios padres piensan que sólo tienes 5 años. No los desprecies: llegará un día en que vas a comprender muchas de las cosas que ellos te han dicho. Llegará un día en que tú mismo estarás intentando decir a tus hijos lo mismo que ahora escuchas, y dirás ¿por qué no les habré hecho caso antes? No quiere decir que ellos sean perfectos, pero nos pueden ayudar en muchísimas cosas que a nosotros se nos escapan; nos pueden aconsejar en cientos de situaciones que nosotros ni siquiera sabíamos que nos iban a ocurrir. Escúchalos, no tendrás mejores amigos que ellos, y el tiempo te enseñará cuánto han hecho por ti. Llegará el día en que podrás decir: "Sí, estoy aquí porque siempre los he admirado... y he intentado aprender de ellos".

La admiración es el primer paso del aprendizaje.

Gracias Señor por las personas mayores, y sobre todo por mis padres. Ellos pueden enseñarme mucho de Ti


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